
Corrian los años 50, y un grupo de cientificos Japoneses hacian pruebas a uno de sus maximos exponentes en el campo de la zoologia, el macaco japones o macaco de cara roja. Este animal tiene una muy buena adaptacion al medio, es muy buen nadador y soporta temperaturas extremas, de tal forma que se le puede encontrar en muchas de las islas japonesas.
El caso es que estos cientificos, les daban comida a los monos y hacian diversas pruebas con ellos.
Una de las pruebas, fue darle una patata a uno de ellos, pero manchada con tierra. Quiso la suerte que esta patata se le cayera al mono al mar, y al recojerla, este vio como la patata estaba limpia y, aparte, salada, con lo que, cada vez que los cientificos le daban una patata, este la limpiaba.
Poco a poco, los cientificos vieron como cada vez mas monos limpiaban las patatas que les daban llenas de tierra, debido a que el primero enseñaba a varios, y estos, a su vez, enseñaban a otros. Hasta que llegó el proceso de aprendizaje al mono numero 100.
Una vez que llegó esta técnica al mono numero 100, en todas las islas de Japón en las que habia macacos de cara roja, estos hacian la misma técnica, sin necesidad de haber conocido a ese primer mono ni a sus "alumnos".
Todo el proceso pudo ser seguido por los cientificos que estudiaban la raza, q veian como los monos no tenian contacto unos con otros.
Bueno, pues toda esta historia (que por cierto, yo ME he creido al 100%!), es una leyenda urbana bastante elaborada, aunque parece que esta fue extendiendose poco a poco, hasta que un tal Ken Keyes en su libro “The Hundredth Monkey” popularizó la historia.
Lo mas lógico es que, aparte de que los monos aprendieran a limpiar las batatas (que no patatas, pero bueno, eso es intrascendente) por ellos mismos, tambien al ser una raza bastante viajera, se extendiese el uso. Como dato a remarcar, el proceso de limpiado paso de un mono a treinta y seis en diez años, con lo que el proceso fue mucho mas lento de lo que parece en la historia.
Fuente: un barco mas grande






